jueves, 16 de enero de 2020

ENERO - 2020.







Cuenta regresiva hasta 2030: carrera contrarreloj para poner fin a la pobreza extrema (enero 07/2020): Esta analogía me resulta muy útil para contar a mi familia y amigos la historia de la reducción de la pobreza extrema en el mundo. Ahora que comienza el año 2020, tenemos solo una década para lograr que la pobreza extrema sea cosa del pasado.  Si bien a esta altura deberíamos estar apurando el paso, en los últimos años el ritmo se ha desacelerado, de modo que el mundo no solo corre el riesgo de no alcanzar las metas de reducción de la pobreza extrema, sino que, en algunos casos, se está retrocediendo en los logros obtenidos.
Hace ya varios años que venimos advirtiendo que el ritmo de la reducción de la pobreza extrema se ha desacelerado considerablemente. Desde 1990 hasta 2015, la pobreza extrema mundial bajó, en promedio, 1 punto porcentual por año. Sin embargo, entre 2013 y 2015, solo disminuyó 0,6 puntos porcentuales al año. Y las estimaciones iniciales para 2018 muestran que la pobreza extrema solamente cayó 1,4 puntos porcentuales en los tres años que van de 2015 a 2018.
Se podría también señalar la disparidad de los avances en las distintas regiones e incluso dentro de los países. Las dos regiones que en 1990 albergaban la mayor cantidad de pobres eran Asia oriental y el Pacífico, y Asia meridional, que representaban el 80 % de las personas en situación de pobreza extrema. Con la rápida reducción de la pobreza en China, la concentración de pobres en el mundo (i) pasó de Asia oriental en la década de 1990 a Asia meridional en 2002, y luego a África al sur del Sahara en 2010.
Si analizamos en mayor detalle, observamos que la mitad de los pobres de todo el mundo vive en tan solo cinco países: India, Nigeria, República Democrática del Congo, Etiopía y Bangladesh. Los dos primeros de la lista (Nigeria e India) presentan tendencias divergentes. Nigeria tal vez ya haya superado a India como el país con mayor cantidad de personas extremadamente pobres, mientras que India viene reduciendo sus tasas de pobreza extrema con rapidez, y las estimaciones indican que puede alcanzar el objetivo en esta área.
Las proyecciones también nos muestran que el último tramo del camino será el más difícil, porque la pobreza extrema ha comenzado a concentrarse en África al sur del Sahara y en las economías frágiles, donde la pobreza está enquistada.
Por este motivo, en 2020 daremos a conocer una nueva versión del Informe sobre la pobreza y la prosperidad compartida, donde se analizará qué deben hacer los países para acelerar la reducción de la pobreza, centrando la atención tanto en las opciones en materia de políticas como en las dificultades para su implementación. El informe también nos permitirá saber, a partir de los datos más recientes, si el mundo está nuevamente en carrera para poner fin a la pobreza extrema o si es necesario corregir el rumbo con urgencia.
Si bien en el informe se analizarán políticas específicas que pueden aplicarse para salir de la pobreza, también conocemos, a partir de las experiencias exitosas de algunos países, ciertos elementos básicos comunes de las iniciativas en esta área. Podemos señalar seis medidas normativas generales que han demostrado tener buenos resultados en países de distintos niveles de desarrollo:
1)    Ayudar a los pobres para que adquieran activos tales como bienes inmuebles y pequeñas empresas, y para que tengan la salud y la educación que les permitirá convertirse en trabajadores productivos.
2)    Crear mercados inclusivos y ampliar el acceso a ellos.
3)    Sacar provecho de la tecnología para ampliar el acceso al financiamiento.
4)    Generar resiliencia ante las crisis.
5)    Buscar la participación del sector privado a fin de incrementar las oportunidades para los pobres, lo que incluye mejorar el clima para los negocios de modo de propiciar las inversiones y el crecimiento del sector privado.
6)    Consolidar la estabilidad macroeconómica y la gestión de la deuda.
Es evidente que, para que los países adopten estas medidas normativas, se requiere un crecimiento sólido y estable. Sin embargo, si los beneficios de dicho crecimiento no se distribuyen ampliamente, no hay forma de que el país pueda sostener su progreso.
Ahora sabemos que, para las naciones en las que se ensancha la brecha entre los que pueden acceder a oportunidades en la vida y los que no, es difícil sostener el crecimiento económico y la estabilidad social en el tiempo. Hasta la fecha, ningún país ha logrado pasar más allá de la categoría de ingreso mediano manteniendo niveles de desigualdad elevados. Por este motivo, combatir la desigualdad no es solo beneficioso para lograr la reducción de la pobreza, sino también para garantizar la cohesión social.
Para volver a mi analogía con la carrera, estamos entrando en la fase final, y nuestras acciones conjuntas determinarán si para 2030 podremos tomar la bandera a cuadros o no. Desde luego, la pobreza extrema no es el único objetivo por el que se juzgará al mundo. El año 2030 marcará también el punto de culminación de los otros 16 Objetivos de Desarrollo Sostenible adoptados por las Naciones Unidas. Estos objetivos, desde abordar la desigualdad hasta poner freno al cambio climático, representan un llamado urgente a la acción para garantizar la construcción de un futuro mejor para todos. Ahora depende de todos nosotros (Gobiernos, empresas, sociedad civil y público en general) garantizar la prosperidad y la paz para las personas y el planeta.


Perspectivas económicas mundiales, enero de 2020: crecimiento lento y desafíos normativos (enero 08/2020): Esta lenta recuperación se ve amenazada por otras dos tendencias que despiertan interrogantes sobre el curso del crecimiento económico: el aumento sin precedentes de la deuda a nivel mundial y la prolongada desaceleración del crecimiento de la productividad, que debe recuperarse para mejorar los niveles de vida y contribuir a la erradicación de la pobreza. 

Según lo previsto en el informe semestral Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial, este año el crecimiento mundial aumentará un 2,5 %, lo que representa un ligero repunte respecto del 2,4 % registrado en 2019, a medida que el comercio y la inversión se recuperen gradualmente. Se prevé que el crecimiento de las economías avanzadas en su conjunto disminuirá del 1,6 % al 1,4 %, debido principalmente a la persistente debilidad en las manufacturas.
El crecimiento de los mercados emergentes y las economías en desarrollo se acelerará del 3,5 % registrado el año pasado al 4,1 %. Sin embargo, se anticipa que el repunte provendrá mayormente de un pequeño número de grandes economías emergentes que superarán el estancamiento económico o se estabilizarán tras salir de un período recesivo o turbulento. En muchas otras economías, se prevé que el crecimiento se desacelerará mientras las exportaciones y las exportaciones seguirán registrando un nivel deficiente.
Un aspecto preocupante de la tendencia de crecimiento lento es que, aun cuando las economías emergentes y en desarrollo se recuperen tal como está previsto, el crecimiento per cápita se mantendrá muy por debajo de los promedios a largo plazo y avanzará a un ritmo demasiado lento para alcanzar los objetivos de erradicación de la pobreza. De hecho, el crecimiento del ingreso será más lento en África al sur del Sahara, la región donde vive el 56 % de los pobres del mundo.
Además, incluso este modesto repunte podría verse alterado por varias amenazas. Podría tener lugar una nueva escalada de conflictos en las relaciones comerciales. Del mismo modo, una desaceleración mayor a la esperada en las principales economías como China, Estados Unidos o la zona del euro generaría amplias repercusiones. El resurgimiento de las tensiones financieras en grandes mercados emergentes —como las que experimentaron Argentina y Turquía en 2018—, la escalada de las tensiones geopolíticas o una serie de fenómenos meteorológicos extremos podrían provocar efectos adversos en la actividad económica mundial.
Oleada de endeudamiento.- Un aspecto que ensombrece las perspectivas es el hecho de que en los últimos 50 años se ha registrado la oleada de acumulación de deuda más grande, más rápida y más generalizada entre las economías emergentes y en desarrollo. La deuda total entre dichas economías trepó del 115 % del producto interno bruto (PIB) en 2010 a alrededor del 170 % del PIB en 2018. Los niveles de deuda también han aumentado en los países de ingreso bajo luego del marcado descenso registrado entre 2000 y 2010.
La actual oleada de endeudamiento difiere de las anteriores en que se ha incrementado la proporción de tenencias de deuda pública de no residentes en los mercados emergentes y economías en desarrollo, de deuda privada denominada en moneda extranjera en dichos mercados y economías, y, en el caso de los países de ingreso bajo, de los préstamos de los mercados financieros y acreedores bilaterales que no son miembros del Club de París, lo que genera inquietud acerca de la transparencia y la colateralización de la deuda.
El endeudamiento público puede ser beneficioso e impulsar el desarrollo económico cuando se utiliza para financiar inversiones que promueven en desarrollo, por ejemplo, en infraestructura, atención de la salud y educación. La acumulación de deuda también puede servir para estabilizar la actividad económica durante las recesiones.
Sin embargo, las tres oleadas de acumulación de deuda anteriores acabaron mal: incumplimientos en el pago de deuda soberana a principios de los años ochenta; crisis financieras a fines de la década de 1990; la necesidad de importantes alivios de deuda en la década de 2000, y la crisis financiera mundial en 2008-09. Y si bien hoy en día algunos de los riesgos se ven mitigados por las bajas tasas de interés, el alto nivel de deuda conlleva riesgos significativos. Puede llevar a que los países se tornen demasiado vulnerables a las conmociones externas, limitar la capacidad de los Gobiernos para contrarrestar las recesiones con estímulos fiscales y obstaculizar el crecimiento a largo plazo desalentando la inversión privada que mejora la productividad.
Esto significa que los Gobiernos deben tomar medidas para minimizar los riesgos asociados a la acumulación de deuda. La sólida gestión de la deuda y la transparencia de la deuda pueden ayudar a mantener controlados los costos de endeudamiento, mejorar la sostenibilidad de la deuda y reducir los riesgos fiscales. Contar con sólidos regímenes de regulación y supervisión, una gestión institucional adecuada y normas internacionales comunes puede ayudar a contener los riesgos, garantizar que la deuda se utilice de manera productiva e identificar vulnerabilidades desde temprano.
Desaceleración de la productividad.- Otro aspecto del ritmo decepcionante al que crece la economía mundial es la desaceleración generalizada del crecimiento de la productividad que se viene registrando en los últimos 10 años. Dicho crecimiento —producción por trabajador— resulta indispensable para elevar los niveles de vida y alcanzar los objetivos de desarrollo.
En esta edición de Perspectivas económicas mundiales se incluye un extenso análisis de las tendencias de la productividad centrado en la manera en que las economías emergentes y en desarrollo se han visto afectadas por la desaceleración de la productividad. Un trabajador de una economía emergente o en desarrollo produce menos del 20 % que un trabajador de una economía avanzada, y en las economías de ingreso bajo esta cifra disminuye al 2 %.
Entre las economías emergentes y en desarrollo, que tienen un historial de aumentos y retrocesos de los niveles de productividad, la desaceleración que pasó del 6,6 % en 2007 a un escaso 3,2 % en 2015 ha sido la más pronunciada, la más prolongada y la más generalizada hasta la fecha. Dicha desaceleración se debe a la reducción de los niveles de inversión y de mejoras en términos de eficiencia, la disminución de los beneficios derivados de la reasignación de recursos a sectores más productivos, y la desaceleración de los avances en relación con los factores clave de la productividad, como la educación y la calidad institucional.
¿Cómo se reactiva el crecimiento de la productividad? Las perspectivas para la productividad siguen siendo un desafío. Por lo tanto, se requieren esfuerzos para estimular la inversión privada y pública; actualizar las capacidades de la fuerza laboral para promover sólidos niveles de productividad; ayudar a que los recursos se asignen a los sectores más productivos; revitalizar la adopción de tecnología y la innovación tecnológica, y promover un entorno macroeconómico e institucional favorable al crecimiento.
En esta edición del informe se analizan otras dos cuestiones: las consecuencias negativas de los controles de precios y las perspectivas de inflación en los países de ingreso bajo.
Si bien en algunos casos los controles de precios se consideran una herramienta útil para suavizar las fluctuaciones que afectan a bienes y servicios como la energía y los alimentos, también pueden obstaculizar la inversión y el crecimiento, empeorar los resultados de la reducción de la pobreza, y dar lugar a cargas fiscales más onerosas. Reemplazarlos con redes de protección social ampliadas y dirigidas a beneficiarios específicos, fomentando al mismo tiempo la competencia y un entorno regulatorio eficaz, puede ser beneficioso tanto para la erradicación de la pobreza como para el crecimiento.
Y aunque en los últimos 25 años la inflación ha disminuido marcadamente en los países de ingreso bajo, es necesario seguir tomando medidas para que se mantenga baja y estable. Una inflación baja se asocia con niveles más estables de producción y empleo, mayor inversión, y disminución de las tasas de pobreza. Sin embargo, el aumento de los niveles de deuda y de las presiones fiscales podría poner a algunas economías en riesgo de sufrir disrupciones que podrían generar subas de precios considerables. Para mantener los precios bajo control, es indispensable fortalecer la independencia del Banco Central, establecer objetivos claros para la autoridad monetaria y fortalecer la credibilidad de dicha institución.
Si bien las perspectivas económicas mundiales para 2020 anticipan una frágil tendencia ascendente que podría verse alterada, existe un alto grado de incertidumbre respecto de las previsiones, debido a la imprevisibilidad que existe en torno a las políticas comerciales y de otro tipo. Si los encargados de la formulación de políticas logran mitigar las tensiones y esclarecer las cuestiones no resueltas en varias esferas, podrán demostrar que el pronóstico estaba equivocado generando un crecimiento mayor que el previsto.


OEFA supervisa descarga de aguas ácidas de la empresa Minera IRL S.A. al río Chacote en el departamento de Junín (12 de enero del 2020): El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) viene realizando acciones de supervisión ante la descarga de aguas ácidas de la empresa Minera IRL S.A. al río Chacote, en el distrito de Chongos Altos, provincia de Huancayo, departamento de Junín.
Durante las acciones del día de ayer, los supervisores del OEFA efectuaron monitoreos de agua del río Chacote. Asimismo, se contó con la presencia de funcionarios de la Autoridad Nacional del Agua, quienes estuvieron realizando sus labores de verificación.
La supervisión que realiza el OEFA permitirá determinar las causas de la emergencia ambiental, la responsabilidad de los hechos y el impacto generado. Además, se verificará la implementación del Plan de Contingencia por parte de Minera IRL S.A., que involucra las acciones de contención y limpieza de la zona afectada.
La autoridad de fiscalización ambiental continuará informando oportunamente los resultados de las acciones que viene realizando.
Oficina de Relaciones Institucionales y Atención a la Ciudadanía
ORI – OEFA


HUMOR








miércoles, 1 de enero de 2020

Enero - 2020.




SITUAR A LA BIODIVERSIDAD EN EL CENTRO DEL DESARROLLO (KARIN KEMPER|11 DE DICIEMBRE DE 2019): Como parte del Programa de Gestión Sostenible de la Tierra financiado por el Banco Mundial, toda la comunidad, tanto hombres como mujeres, trabaja incansablemente para prevenir la erosión y la degradación del suelo plantando especies de árboles locales
Cuando las personas hablan de biodiversidad, suelen hacerlo desde la perspectiva de la conservación y la supervivencia de especies animales y vegetales. Pero el valor que se extrae de una biosfera saludable es mucho más que eso: la naturaleza proporciona de manera constante alimentos, agua, empleos y medios de subsistencia, y ayuda a regular el clima.
Además, sustenta todas las formas de vida y actividades económicas, pero está amenazada en muchos frentes. En nuestros océanos se sobreexplotan los recursos pesqueros y se registra un alto nivel de contaminación con plástico. Según las últimas evaluaciones científicas, 1 millón de especies de plantas y animales —de un total de 8 millones— están en peligro de extinción al cabo de unas décadas,  y la deforestación y la degradación del suelo han alcanzado niveles insólitos.
Como una de las principales entidades de financiamiento de la labor en el ámbito de la biodiversidad, el Banco Mundial trabaja estrechamente con los países, apoyando sus esfuerzos por conservar y gestionar mejor la biodiversidad de manera sostenible.  Los proyectos abarcan desde la integración de la gestión de las zonas costeras y las áreas protegidas en África occidental y la India a la inversión en el manejo de cuencas y prácticas forestales sostenibles en Etiopía y la detención de la matanza desenfrenada de vida silvestre que está provocando la desaparición de especies fundamentales. En 2019, la Asociación Internacional de Fomento (AIF) apoyó inversiones directas en biodiversidad por un valor de USD 619 millones, en el marco de una cartera multisectorial de USD 3300 millones que incluye el financiamiento de intervenciones en silvicultura, agricultura y medios de subsistencia sostenibles.
También trabaja con los países para generar ingresos a partir de la biodiversidad, ya sea mediante el pago de servicios ambientales que luego pueden ayudar a cubrir el costo de la gestión de la biodiversidad o a través del turismo sostenible.
Etiopía es un ejemplo de un país que se beneficia de los esfuerzos para afrontar la degradación del suelo y, al mismo tiempo, mejorar la biodiversidad.  Con el apoyo del Banco durante una década para el Proyecto de Gestión Sostenible de la Tierra, se administran ahora de manera sostenible aproximadamente 900 000 hectáreas de tierra, con lo que se beneficia a unos 2,5 millones de personas. Esta tarea ha permitido mejorar el acceso al agua, disminuir la erosión del suelo, aumentar la seguridad alimentaria, obtener mayores rendimientos y disponer de fuentes diversificadas de ingresos, todo lo que redunda en medios de subsistencia más resilientes. El proyecto mejoró también la seguridad de la tenencia de la tierra y casi medio millón de familias tienen ahora certificados de propiedad legales, incluidos 11 000 jóvenes sin tierra que recibieron estos documentos a cambio de restaurar terrenos comunales degradados. Dicha labor en el ámbito de la tenencia de la tierra es parte de un programa más amplio que ha facilitado la entrega de títulos de propiedad de la tierra a alrededor de 10 millones de familias, y que motiva a las personas a invertir para aumentar la productividad de la tierra y conservar el suelo y el agua, lo que a su vez resulta beneficioso para la biodiversidad.
El financiamiento de la AIF por un total de USD 600 millones respalda nuestros nuevos programas en Etiopía: el Programa por Resultados orientado a la acción climática mediante la gestión del paisaje (i) y el Proyecto de Medios de Subsistencia y Paisajes Resilientes. (i) En el marco del proyecto de paisajes resilientes, estamos identificando “puntos críticos” de biodiversidad, o sea zonas de alto valor de biodiversidad que están en peligro debido a la degradación del suelo y otros problemas. Apoyaremos al Gobierno en su labor con las comunidades para establecer los llamados corredores verdes: franjas de vegetación nativa continua que unirán bosques fragmentados y ayudarán a restaurar las cuencas en donde la biodiversidad pueda florecer. Los corredores también apoyarán medios de subsistencia, como la apicultura, una actividad floreciente en Etiopía.
Estamos utilizando un enfoque similar en otros países, además de trabajar con los Gobiernos para fortalecer las políticas y regulaciones que mejorarán, por ejemplo, la gestión forestal y prevendrán los delitos contra la vida silvestre mediante la creación de zonas protegidas. En cuanto a las medidas relacionadas con las políticas, también estamos tratando de asegurar que los países incluyan el valor del capital natural y los servicios de los ecosistemas en sus procesos de toma de decisiones y planificación. A través de nuestro Programa Mundial de Sostenibilidad, 18 países ya están utilizando la contabilidad del capital natural para respaldar las decisiones sobre políticas, yendo más allá del PIB  y poniendo al capital natural a la par de activos construidos, como la infraestructura y el capital financiero.
A nivel mundial, existe una oportunidad el año que viene para abordar la pérdida de biodiversidad cuando los países negocien un nuevo marco al respecto. Este se finalizará en octubre próximo durante la decimoquinta reunión de la Conferencia de las Partes (CP 15) del Convenio sobre la Diversidad Biológica (i) en Kunming, China. Un desafío clave en ese encuentro será acordar un nuevo conjunto de objetivos para reemplazar las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica establecidas hace una década en Nagoya, Japón. Las Metas de Aichi, que vencen en 2019, no se han logrado aún y la comunidad mundial está trabajando para acordar un marco transformador sobre la biodiversidad mundial posterior a 2020.
En el periodo previo a la CP del Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Banco Mundial respalda los debates con estudios que presentarán sólidos argumentos económicos para invertir en la naturaleza y mostrarán los impactos de la pérdida de los servicios ecosistémicos provistos por la naturaleza. En las investigaciones se analizarán también las políticas que podrían revertir esta pérdida, entre ellas la reducción de subsidios que provocan daños en vez de mejoras en la biodiversidad.


INVERTIR EN LOS REFUGIADOS Y EN QUIENES LOS RECIBEN: UN ENFOQUE DESDE LA PERSPECTIVA DEL DESARROLLO (AXEL VAN TROTSENBURG|18 DE DICIEMBRE DE 2019): Esta semana, en el Foro Mundial sobre los Refugiados se ha hecho hincapié en lo que los titulares de los medios del mundo a menudo no mencionan: que el 85 % de los refugiados son recibidos por países en desarrollo y que, luego de cinco años, las tres cuartas partes de los refugiados aún no han regresado a sus hogares.  Estos desplazamientos tan prolongados pueden ser devastadores.

Todos los refugiados, en especial las mujeres, quedan expuestos a niveles más altos de violencia y explotación. Los que buscan empleo a menudo encuentran pocas oportunidades y pueden verse obligados a trabajar de manera ilegal o en condiciones peligrosas. Una “generación perdida” de niños refugiados tal vez no llegue a disfrutar de buena salud, educación y una infancia estable, y contará con escasas habilidades productivas y perspectivas laborales.
El acceso a puestos de trabajo, oportunidades y servicios de salud y educación a largo plazo para los refugiados son algunas de las razones por las que nuestros accionistas están pidiendo al Banco Mundial que se involucre más activamente a la hora de abordar el desplazamiento forzado.  Ellos reconocen que las inversiones en el ámbito del desarrollo pueden realizarse con un enfoque a largo plazo y servir de complemento a las respuestas humanitarias inmediatas que se ponen en marcha frente a las crisis, con lo que contribuyen a reducir el impacto perjudicial del desplazamiento prolongado. Por otro lado, este planteamiento se corresponde también con las necesidades de las comunidades receptoras de los países en desarrollo, muchas de las cuales piden que se apliquen enfoques integrales que tengan en cuenta sus propias necesidades, además de las de los refugiados.
Por lo tanto, hace varios años que el Banco Mundial viene incrementando su apoyo a los refugiados y a las comunidades receptoras en respuesta a la creciente crisis mundial relacionada con el desplazamiento forzado. En el Foro Mundial sobre los Refugiados anuncié que, como parte de la decimonovena reposición de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF-19), en el curso de los próximos tres años se destinarán USD 2200 millones a un mecanismo para los refugiados y las comunidades receptoras, lo que constituye un nuevo incremento respecto de los USD 2000 millones asignados durante el ciclo anterior.
Si bien dicho mecanismo constituye la principal fuente de financiamiento para los refugiados y las comunidades receptoras en la AIF, se ve complementado por hasta USD 1000 millones provenientes de otros recursos de la institución, como la asignación destinada al mecanismo específico para países afectados por situaciones de FCV, que se duplicó al aumentar a USD 14 000 millones en el marco de la AIF-18. De cara al futuro, en el nuevo paquete de la AIF-19 se incrementa esta asignación a USD 18 700 millones en apoyo a los países afectados por situaciones de FCV. También se espera que estos países reciban gran parte de los fondos de un nuevo mecanismo de financiamiento de USD 2500 millones para impulsar al sector privado y generar empleo.
Asimismo, el Servicio Mundial de Financiamiento en Condiciones Concesionarias del Banco Mundial, que proporciona financiamiento en condiciones sumamente favorables a los países de ingreso mediano que reciben una gran cantidad de refugiados, también ha incrementado su volumen de financiamiento. Durante el mismo período, las donaciones realizadas a países de ingreso mediano se han duplicado al pasar de USD 160 millones a USD 320 millones.
Además de ayudar a los refugiados y las comunidades receptoras en forma directa, al abordar los factores subyacentes de las situaciones de fragilidad y conflicto, el Banco Mundial busca reducir los factores que pueden obligar a las personas a huir de sus hogares. Con el paquete de la AIF-19 se abordarán varias esferas que revisten importancia crítica a largo plazo, a saber:
Educación: porque la mitad de los refugiados son niños, queremos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para evitar una generación perdida.
Puestos de trabajo: porque son clave para la autonomía y la dignidad tanto de las comunidades receptoras como de los refugiados, que suelen vivir en regiones rezagadas.
Género: debido a la terrible experiencia por la que están atravesando varias mujeres y niñas refugiadas.
Prevención y preparación: porque debemos reducir estas crisis y enfrentarlas de forma más adecuada.
Datos y evidencias: porque con ellos se ayuda a garantizar que nuestras intervenciones lleguen a las personas indicadas y generen los resultados previstos. Por ejemplo, para medir mejor el impacto de los flujos de refugiados en quienes los reciben y orientar nuestras respuestas, hemos establecido el Centro de Datos Conjuntos sobre Desplazamiento Forzado con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Esta ampliación del enfoque refleja nuestro compromiso de asumir la responsabilidad compartida, cerciorándonos de hacer lo que nos corresponde para satisfacer las necesidades a más largo plazo de los refugiados. También muestra un reconocimiento más general dentro del Banco Mundial de que nuestra misión de poner fin a la pobreza extrema nos llevará a implementar un mayor número de operaciones en entornos de FCV: es probable que para 2030 casi la mitad de las personas extremadamente pobres de todo el mundo vivan en estados frágiles, y nuestro financiamiento seguirá a esas personas.
El Banco Mundial ha comenzado a adoptar una actitud más activa para brindar apoyo a los refugiados y las comunidades receptoras como parte de su misión de desarrollo.  Hemos evolucionado para poder abordar los conflictos y la fragilidad antes, durante y después de las crisis y garantizar el apoyo a los más pobres y vulnerables, y su inclusión. Además, nuestro apoyo está diseñado para complementar los esfuerzos humanitarios y hacer frente a las dimensiones económicas y sociales a mediano plazo de la crisis.


LA OLEADA MUNDIAL DE ENDEUDAMIENTO ES LA MAS GRANDE Y MAS RAPIDA EN 50 AŇOS (CIUDAD DE WASHINGTON, 19 DE DICIEMBRE 20019): La deuda de las economías emergentes y en desarrollo alcanzó la cifra récord de USD 55 billones en 2018, lo que marcó un período de ocho años de incremento, el más grande, rápido y generalizado en casi cinco décadas, según un nuevo estudio del Grupo Banco Mundial que insta a las autoridades a actuar sin pérdida de tiempo para fortalecer sus respectivas políticas económicas y reducir la vulnerabilidad ante las perturbaciones financieras.
El análisis se presenta en Global Waves of Debt (Oleadas mundiales de deuda) (i), estudio completo de los cuatro principales episodios de acumulación de deuda que se produjeron en más de 100 países desde 1970. En él se llegó a la conclusión de que la relación entre deuda y PIB de los países en desarrollo ha aumentado 54 puntos porcentuales hasta llegar al 168  % desde que la deuda comenzó a acumularse en 2010. En promedio, esa relación se ha incrementado en unos siete puntos porcentuales por año, es decir, con una rapidez que casi triplica la que se registró durante la crisis de la deuda de América Latina en la década de 1970. Además, el aumento ha tenido una base excepcionalmente amplia, ya que se ha observado tanto en la deuda pública como en la privada y prácticamente en todas las regiones del mundo.
“La dimensión, la velocidad y la amplitud de la última ola de deuda deberían despertar preocupación en todos nosotros”, dijo David Malpass, presidente del Grupo Banco Mundial. “Esto pone de relieve los motivos por los cuales la gestión de la deuda y su transparencia deben revestir el máximo grado de prioridad para las autoridades responsables, a fin de que estas puedan incrementar el crecimiento y la inversión y asegurarse de que la deuda que contraen contribuya a lograr mejores resultados de desarrollo para la población”.
De acuerdo con el informe, la prevalencia de tasas de interés históricamente bajas en el mundo mitiga el riesgo de crisis por el momento. No obstante, el registro de los últimos 50 años pone de relieve los peligros: desde 1970, alrededor de la mitad de los 521 episodios de rápido crecimiento de la deuda en los países en desarrollo ha ido acompañada de crisis financieras que debilitaron considerablemente el ingreso per cápita y la inversión.
“La historia muestra que los grandes aumentos de deuda suelen coincidir con crisis financieras en los países en desarrollo, con un elevado costo para la población”, señaló Ceyla Pazarbasioglu, vicepresidenta de Crecimiento Equitativo, Finanzas e Instituciones, del Grupo Banco Mundial. “Las autoridades deberían actuar sin demora para reforzar la sostenibilidad de la deuda y reducir la exposición a las perturbaciones económicas”. 
En el análisis se determinó que esta última oleada difiere de las tres anteriores en diversos aspectos: implica la acumulación simultánea de deuda tanto pública como privada, y la presencia de nuevos tipos de acreedores, y no se limita a una o dos regiones. Parte del incremento de la deuda ha sido impulsado por China, donde la relación entre deuda y PIB ha aumentado 72 puntos hasta situarse en el 255 % desde 2010. Sin embargo, la deuda es notablemente más elevada en los países en desarrollo aun si se excluye a China del análisis: entre las economías emergentes y en desarrollo, duplica el nivel nominal registrado en 2007.
Esas características plantean dificultades que las autoridades no habían tenido que afrontar antes. Por ejemplo, en la actualidad el 50 % de la deuda pública de las economías emergentes y en desarrollo está en manos de inversionistas no residentes, porcentaje considerablemente mayor que en 2010. Para los países de ingreso bajo, gran parte de esa deuda se ha contraído en condiciones no concesionarias y por fuera del marco de resolución del Club de París. 
Vistas las circunstancias, las autoridades deberían elaborar mecanismos para facilitar la resolución de la deuda cuando sea necesario, según el informe. Una mayor transparencia también sería de gran ayuda.


HUMOR







lunes, 16 de diciembre de 2019

DICIEMBRE - 2019







LO BUENO, LO MALO Y LA INTERSECCION DE LA VIOLENCIA DE GENERO Y LA TECNOLOGIA (04 DE DICIEMBRE DE 2019/ALICIA HAMMONDMIRAI MARUODIANA J. ARANGO): Panelistas en la Semana de la Ley, la Justicia y el Desarrollo 2019 sobre la violencia de género y la tecnología, un evento organizado por el Grupo Banco Mundial
La tecnología brinda nuevas vías para prevenir y responder a la violencia de género, pero también proporciona nuevos caminos a los perpetradores. Investigadores y expertos legales exploraron las oportunidades y los riesgos en este ámbito durante la Semana de la Ley, la Justicia y el Desarrollo 2019 organizada por el Grupo Banco Mundial.
Se han realizado esfuerzos en que se utiliza la tecnología para mejorar el acceso de las mujeres a los servicios, así como para reducir el riesgo del acoso sexual. La tecnología está ayudando también a asegurar un acceso más fácil y pleno a la información y los servicios, incluidos aquellos dirigidos a las víctimas de violencia.
Por ejemplo, myPlan (i) es una herramienta que fortalece la toma de decisiones y que se diseñó para ayudar a las personas que han sido objeto de violencia infligida por la pareja a encontrar un camino seguro en el futuro. Estudios en EE. UU. han concluido que las ayudas de seguridad hacen sentir a las víctimas más apoyadas y seguras al momento de tomar decisiones relacionadas con su bienestar. Investigadores de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad John Hopkins están adaptando myPlan (i) a la realidad de los países de ingreso bajo y mediano, incluida la República Kirguisa. (i)
Y después de años de ensayos sobre el terreno, Physicians for Human Rights (i) ha puesto en marcha MediCapt, (i) una aplicación móvil que los doctores en Kenya y la República Democrática del Congo pueden utilizar para recopilar, documentar y mantener pruebas médicas forenses que respaldan las acusaciones de delitos de violencia sexual.
Ambos proyectos reciben apoyo en parte de la Feria del Desarrollo: Innovaciones para abordar el problema de la violencia de género, (i) una asociación con la Iniciativa de Investigaciones sobre Violencia Sexual, (i) que tiene como objetivo promover estudios innovadores y basados en datos empíricos sobre las maneras de prevenir y responder a la violencia de género en los países de ingreso bajo y mediano.
Los investigadores y profesionales que trabajan en estas aplicaciones destacan que.- La tecnología no constituye un reemplazo de los enfoques convencionales. Esta debería reforzar los mecanismos existentes y complementar los esfuerzos para asegurar que profesionales con la capacitación adecuada brinden apoyo a las víctimas.
En el desarrollo de soluciones relacionadas con la tecnología se debería reconocer a los usuarios finales como asociados igualitarios para garantizar que dichas soluciones sean apropiadas en términos culturales, relevantes y plenamente aceptadas. Esto puede ser costoso y requerir mucho tiempo, pero la organización Physicians for Human Rights encontró un proceso de diseño conjunto que puede resultar eficaz para desarrollar habilidades de los trabajadores de los sectores de la salud y de la justicia, y para aplicar las soluciones efectivamente.
Las soluciones tecnológicas necesitan inversión y mantenimiento continuos, lo cual es a menudo pasado por alto. Las instituciones asociadas deben estar bien informadas de las necesidades para velar que las soluciones tecnológicas sean relevantes y sostenibles. Al trabajar con los Gobiernos municipales, Physicians for Human Rights garantiza que los gastos corrientes se incluyan en el presupuesto del año siguiente.
La brecha digital por razón de género no se puede ignorar.- las diferencias entre hombres y mujeres en materia de conocimientos digitales, precios asequibles de los dispositivos y acceso a hardware pueden afectar la capacidad de las víctimas para usar los servicios.
Por último, dos acciones revisten importancia crítica.- asegurar que las víctimas puedan ser remitidas a una red integral de servicios de apoyo centrados en las personas sobrevivientes, (i) independientemente del tipo de tecnología que se desarrolle, y crear el ecosistema de apoyo.
Aunque las oportunidades son prometedoras, la tecnología genera también nuevos riesgos. Los perpetradores pueden usar la tecnología para monitorear, acosar, amenazar, intimidar y asediar a las víctimas, o hacerse pasar por ellas.
Si bien el problema se denomina de diferentes maneras, por ejemplo violencia en línea, ciberviolencia y violencia digital contra las mujeres, el Centro Internacional de Investigación sobre la Mujer ha formulado una definición general: «violencia de género facilitada por la tecnología», (i) es decir una acción en que se utiliza el internet o la tecnología móvil para dañar a alguien debido a su identidad sexual o de género.
Este marco tiene como objetivo cubrir el espectro completo de comportamientos y tácticas empleados y dejar en claro que esta forma de violencia muchas veces repercute en el mundo real teniendo a menudo graves consecuencias.
Los investigadores que han tratado de medir la prevalencia de la violencia facilitada por la tecnología (i) se han concentrado principalmente en entornos de ingreso alto. Sin embargo, el Colegio de Abogados de Estados Unidos se ha asociado con RIWI (i) para llevar a cabo un estudio centrado en contextos de ingreso bajo y mediano.
La encuesta, que abarcó a 40 000 habitantes en 15 países, descubrió que aproximadamente el 40 % de las personas entrevistadas no se sienten seguras cuando navegan en la red debido a la violencia o el acoso. Los extraños fueron los autores de violencia más comunes.
Al igual que otras formas de violencia de género, la violencia facilitada por la tecnología puede tener efectos perniciosos y generalizados. Más del 85 % de las personas encuestadas que han sido víctimas de violencia en línea informaron haber experimentado algún tipo de impacto en el mundo real, desde temer por su seguridad a sentirse ansiosas o deprimidas.
La violencia de género es una pandemia mundial, y un problema multifacético que no se puede abordar con eficacia desde un solo punto de vista.  La tecnología brinda nuevas herramientas al sector, los investigadores y los profesionales del desarrollo para prevenir y responder a la violencia, pero debemos ser prudentes al momento de incorporar estas herramientas en nuestros conocimientos sobre lo que funciona, (i) y utilizarlas con cuidado.


¿QUE LECCIONES NOS DEJAN LOS ULTIMOS RESULTADOS DE PISA 2018 PARA AMERICA LATINA? (06 DE DICIEMBRE DE 2019/EMANUELA DI GROPELLOMARÍA JOSÉ VARGASMONICA YANEZ-PAGANS): Los resultados de PISA 2018 destacan la crisis de aprendizajes que vive América Latina y sugieren que mejorar los aprendizajes con un ángulo de equidad siguen siendo los desafíos más grandes que enfrentan los sistemas educativos de la región.
Juan es un joven estudiante que vive en Santo Domingo, República Dominicana, y está a punto de terminar la educación obligatoria. Le encanta leer, jugar fútbol, ​​bailar salsa y sueña con ir a la universidad en Europa después de graduarse de la escuela. Juan estudia mucho y siempre ha estado entre los mejores de su clase. Sus padres están muy contentos con todos los aprendizajes que él está obteniendo en la escuela, ya que esto le permitiría poder cumplir sus sueños. Pero ¿podrá Juan obtener los aprendizajes necesarios para acceder a una universidad en Europa después de graduarse? ¿Qué saben y pueden hacer nuestros estudiantes en América Latina en comparación con los estudiantes de otros países?
El Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA) mide cuánto saben y pueden hacer los estudiantes de 15 años de todo el mundo. Las evaluaciones PISA no solo miden si los estudiantes pueden reproducir lo que aprenden en la escuela, sino también los estudiantes pueden extrapolar de lo que han aprendido y aplicar este conocimiento en entornos desconocidos, tanto dentro como fuera de la escuela.
Los resultados del último PISA, realizado en 2018, fueron publicados el 3 de diciembre de 2019 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Casi 600,000 estudiantes representando a 32 millones de jóvenes de 15 años de 79 países y sistemas educativos del mundo participaron en esta iniciativa. El tema principal en la última evaluación de PISA fue la lectura, con matemáticas, ciencias, competencia global y educación financiera incluidas como áreas menores de evaluación.
¿Cuántos países de América Latina participaron en PISA 2018? Más de la mitad de los países de América Latina participaron en PISA 2018, mostrando el fuerte compromiso de la región para medir los aprendizajes.  Cuando comenzó PISA, en el año 2000, solo cinco países de la región participaron en esta evaluación (Tabla 1). Para 2018, este número se había duplicado y los países participantes incluyeron a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, México, Panamá, Perú y Uruguay
¿Qué saben y pueden hacer los estudiantes en América Latina? Los resultados de PISA 2018 confirman que América Latina enfrenta una crisis de aprendizaje.  En promedio, los estudiantes de 15 años en la región tienen tres años de retraso en lectura, matemáticas y ciencias comparado con un estudiante de un país de la OCDE. Chile y Uruguay continúan liderando el ranking como los mejores sistemas educativos de América Latina, pero su desempeño promedio tiene dos años de retraso comparado con los estudiantes de la OCDE. Además, las diferencias en el rendimiento entre los países de la región son muy grandes. Por ejemplo, los estudiantes chilenos rinden en promedio como si estuviesen tres años más adelante que los estudiantes de República Dominicana.
Uno de cada dos estudiantes en la región no alcanza el nivel de competencia básico en lectura requerido en PISA comparado con uno de cada cinco estudiantes en los países de la OCDE. Los estudiantes que no alcanzan el nivel básico de competencia en lectura no pueden identificar la idea principal en un texto, encontrar información basada en criterios explícitos o reflexionar sobre el propósito y forma de los textos cuando se les indica explícitamente que lo hagan. Esto es muy preocupante ya que los estudiantes que no pueden alcanzar el nivel de competencia básico en lectura no podrán continuar aprendiendo y enfrentan un alto riesgo de abandonar la escuela.
Entre los años 2000 y 2018, algunos países de la región mejoraron sus resultados de aprendizaje, pero estos resultados se han estancado para muchos otros.  Es importante señalar que el estancamiento de resultados también se observa en la mayoría de los países de la OCDE. Esto ilustra el hecho de que las reformas educativas pueden tardar mucho tiempo en materializarse en mejores resultados de aprendizaje. Según los resultados de lectura de PISA 2018, los países de la región se pueden clasificar en términos generales en tres categorías:
·         Tendencias positivas de aprendizaje a largo plazo: Las ganancias más impresionantes en aprendizajes en las últimas dos décadas se observaron en Perú, que mejoró sus puntajes de lectura en una magnitud de 2.4 años de escolaridad. Durante este período, Chile y Colombia también mejoraron sus puntajes de lectura en 1.4 y 0.9 años de escolaridad, respectivamente.
·         Tendencias planas de aprendizaje a largo plazo: Los resultados de Brasil, México, Argentina, Uruguay y Panamá son consistentes a lo largo del tiempo y no han cambiado mucho en las últimas dos décadas.
·         Tendencias negativas de aprendizaje a corto plazo: Costa Rica y la República Dominicana muestran tendencias decrecientes en los resultados de lectura desde 2009 y 2015, respectivamente.
¿Cuáles fueron las tasas de cobertura en PISA 2018 y qué implican estas? En comparación con la última década, más jóvenes de 15 años en la región están tratando de completar la educación obligatoria, pero el graduarse de la escuela continúa siendo un sueño que no llena las aspiraciones de muchos de ellos.  Siete de cada 10 estudiantes en la región fueron evaluados en PISA 2018. Esto representa una mejora en la tasa de cobertura regional de esta prueba de seis por ciento a través de la última década. Aun así, esta tasa de cobertura regional es baja en comparación con los países de la OCDE, donde nueve de cada 10 estudiantes son evaluados. Que un estudiante haya sido evaluado por PISA implica que este todavía asistía a la escuela a los 15 años y que ha completado por lo menos seis años de educación, que eran los dos únicos requerimientos para participar en esta iniciativa en el año 2018. Dado que la cobertura en primaria es casi universal en la región, la baja cobertura en PISA implica que una parte importante de estudiantes en la región abandonan la escuela antes de completar la educación obligatoria (que es de alrededor de seis años). La evidencia internacional muestra que, en promedio, los estudiantes que abandonan la escuela prematuramente ganarán menos y experimentarán más desafíos sociales y económicos que aquellos que lograron completar más años de educación.
¿Qué pasa con la equidad en los resultados del aprendizaje? Las brechas en los aprendizajes entre los estudiantes de entornos más y menos favorecidos son muy grandes.  Por ejemplo, en Uruguay y Brasil, los estudiantes de los entornos más desfavorecidos están, en promedio, cuatro años de educación por detrás de aquellos de entornos más favorecidos. Al mismo tiempo, el dos por ciento de los mejores estudiantes en estos dos países logra resultados iguales a los que obtienen el nueve por ciento de los mejores estudiantes en los países de la OCDE. La reducción de las desigualdades en los sistemas educativos es fundamental para abordar los grandes niveles de desigualdad en ingresos observados en la región, que retrasan significativamente el crecimiento económico de largo plazo y la reducción de la pobreza.
Los recientes resultados de PISA 2018 ofrecen una oportunidad para que los países de la región reflexionen sobre su capacidad para transformar sus aportes educativos en un mejor aprendizaje.  Estos resultados no deben usarse para estigmatizar los sistemas educativos que enfrentan desafíos. En cambio, deberían usarse para comprender la magnitud de la crisis de aprendizaje y abogar por un mejor aprendizaje para todos. El Banco Mundial lanzó recientemente una iniciativa para abogar por la eliminación de la pobreza de aprendizajes en todo el mundo. La medición del aprendizaje es sin duda la base para abogar y mejorar los resultados del aprendizaje. Lo que no puedes medir, no puedes mejorar. Y, a este respecto, América Latina ciertamente va en la dirección correcta. Mejorar el aprendizaje también requerirá alinear los sistemas educativos de América Latina con este objetivo, incluso asegurándose de que se cumplan las condiciones para un aprendizaje (equitativo). De esta manera, podemos ayudar a Juan a acumular más aprendizaje para darle la oportunidad de tener un futuro más brillante (Fuente: Banco Mundial)


OEFA ES RECONOCIDO COMO INSTITUCION PUBLICA ECOEFICIENTE MODELO ECOIP 2019 (Lima, 10 de diciembre del 2019): Por segundo año consecutivo, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) es reconocido como una Institución Pública Ecoeficiente Modelo en la premiación del EcoIP 2019 del Ministerio del Ambiente, con mención destacada en los componentes Institucionalidad, Técnico operativo y Cultura de la ecoeficiencia.
El EcoIP es un premio anual que otorga el Ministerio del Ambiente a las instituciones públicas ecoeficientes para promover la conservación del ambiente y el desarrollo sustentable a través de la mejora en el desempeño ambiental y económico del Estado, optimizando así el gasto público.
En esta edición del EcoIp, el OEFA es una de las nueve (9) instituciones públicas que completaron el 100% de las actividades de la iniciativa EcoIP 2019. Cabe destacar que fue la primera institución en completar dichas actividades.
 Algunas de las iniciativas destacadas de OEFA son la continuidad del trabajo del Comité de Ecoeficiencia del OEFA, la elaboración y cumplimiento del Plan de Ecoeficiencia del OEFA, la elaboración y ejecución del Plan de Manejo de Residuos Sólidos; así como acciones de difusión y sensibilización entre su personal, entre otras actividades que le permitieron lograr una reducción significativa del consumo per cápita de energía eléctrica, papel, útiles de oficina y generación de residuos sólidos.
De esta manera, el OEFA reafirma su compromiso para fomentar una cultura de ecoeficiencia en todos/as los/as colaboradores/as de la institución.
Oficina de Relaciones Institucionales y Atención a la Ciudadanía
ORI – OEFA


OEFA CAPACITA A POLICIAS AMBIENTALES SOBRE SUS FUNCIONES DE FISCALIZACION AMBIENTAL (Martes 10 de diciembre del 2019): El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) realizó el Taller sobre fiscalización ambiental dirigido a los efectivos de la Dirección Nacional de Investigación Criminal – Dirección de Medio Ambiente, con el objetivo de dar a conocer las nociones básicas de la fiscalización ambiental que les permita conocer adecuadamente sus labores, en el marco de las investigaciones penales por delitos ambientales.
Se expusieron temas relativos a la Ley General del Ambiente, el macroproceso de la fiscalización ambiental, competencias ambientales y el informe fundamentado en el marco de las investigaciones penales por delitos ambientales. Las exposiciones estuvieron a cargo de Fiorella Chinchay y Jorge Llanos, especialistas de la Subdirección de Seguimiento a Entidades de Fiscalización Ambiental
De esta manera el OEFA, a través de la Academia de Fiscalización Ambiental (AFA), continuará brindando estos espacios de capacitación y actualización a las instituciones castrenses para el correcto desempeño de las funciones a su cargo.
Oficina de Relaciones Institucionales y Atención a la Ciudadanía
ORI – OEFA


APOPYO A LOS PAISES PARA LA ACCION CLIMATICA:
ü  El 25.o período de sesiones de la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP 25) se desarrollará en Madrid (España) entre el 2 y el 13 de diciembre, presidido por el Gobierno de Chile.
ü  El Grupo Banco Mundial está ayudando a los países a reducir sus emisiones y adaptarse a los riesgos climáticos.
ü  Descubra de qué modo el Mecanismo de Apoyo a las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional ayuda a cinco países (Chile, República Kirguisa, Marruecos, Malí y Santo Tomé y Príncipe) a lograr un desarrollo con bajas emisiones de carbono y resiliente frente al clima.
ü  A cuatro años de la firma del Acuerdo de París, los representantes de más de 200 países se reunirán en Madrid (España) para dar inicio a la 25.a Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CP 25). El encuentro representa un hito importante antes de la crucial reunión que celebrará la Conferencia en Glasgow el año próximo, fecha para cuando los países deberán haber establecido metas nacionales más ambiciosas, denominadas “contribuciones determinadas a nivel nacional” (CDN).
A través del Mecanismo de Apoyo a las CDN, el Grupo Banco Mundial está ayudando a países de todo el mundo a cumplir con sus CDN, brindándoles apoyo para iniciativas que van desde la ampliación de los medios de transporte con bajas emisiones de carbono hasta la implementación de un innovador método de relevamiento de riesgos climáticos mediante sistemas de información geográfica. Esto forma parte de la contribución del Grupo Banco Mundial a la Alianza para las CDN, coalición conformada por más de 150 países e instituciones internacionales, que tiene como objetivo movilizar recursos técnicos y financieros para acelerar la acción climática en los países. A continuación describimos brevemente cinco ejemplos de ese trabajo:
CHILE.- Se impulsa la movilidad no contaminante en las ciudades latinoamericanas mediante el proyecto Autobuses Ecológicos. Santiago, la capital de Chile, ha sido pionera en la adopción de autobuses eléctricos a batería en América Latina y se ha convertido en promotora de la transformación en favor del transporte público no contaminante en la región. El proyecto también contribuyó a movilizar una comunidad multisectorial de dirigentes comprometidos con el logro de los objetivos de mitigación del cambio climático en la región.
MARRUECOS.- Los marroquíes viven en la línea de fuego del cambio climático. Las costas del país sufren una grave erosión, y algunas zonas costeras del norte ya se erosionan a un ritmo de 1 metro por año. También se observan otros impactos, como el aumento de las temperaturas, la merma en las lluvias, la creciente escasez de agua y el avance de las arenas del Sahara sobre oasis y ecosistemas frágiles. Marruecos ha elaborado una sólida respuesta a estos desafíos trabajando en estudios analíticos, modelos económicos e iniciativas de fortalecimiento de la capacidad para mejorar la coordinación y la planificación de políticas climáticas multisectoriales. El país ha reunido a distintos ministerios y asociados para planificar las políticas, y la experiencia obtenida en esos encuentros ha resultado sumamente valiosa no solo para la implementación de sus propias CDN, sino también para otros países de la región, que pueden adoptar plataformas similares para impulsar la acción climática.
MALÍ.- Gracias a la elaboración de un plan de inversión en agricultura climáticamente inteligente, Malí está ampliando las iniciativas de adaptación. La redacción de dicho plan también ayudó a ganar el apoyo de una amplia variedad de partes interesadas del sector público, el privado y la sociedad civil. Asimismo, mejoró los procesos de formulación de políticas y las inversiones privadas en los proyectos, y contribuyó a forjar alianzas sólidas entre diversos sectores y ministerios. Marruecos y Côte d’Ivoire han elaborado planes de inversión similares.
SANTO TOMÉ Y PRÍNCIPE.- La nación insular de Santo Tomé y Príncipe es sumamente vulnerable a las inundaciones, la erosión costera y los desastres naturales, y está expuesta al aumento del nivel del mar. Gracias a la instalación de un sistema de información geográfica, los funcionarios gubernamentales pueden incorporar los riesgos climáticos en la planificación de las obras de infraestructura, como carreteras y edificios públicos, y asegurarse de que se construyan a una distancia prudencial de la costa. Esta plataforma, vigente desde 2018, está transformando el modo en que el Ministerio de Planificación y otros ministerios sectoriales colaboran entre sí, y ayuda a los donantes a identificar oportunidades de inversión que respaldan medidas de adaptación en diversas áreas, incluidas las que se vinculan con la reubicación de comunidades en zonas más seguras, las soluciones de adaptación basadas en la naturaleza (como las plantaciones de manglares) y la construcción de infraestructura de transporte resiliente frente al clima. (Fuente: Banco Mundial)


GESTIONAR EL IMPACTO DEL FENOMENO NATURAL MAS FRECUENTE EN ARGENTINA NECESITA TANTO DE LA OBRA PUBLICA COMO DE UNA BUENA INSTRUCCIÓN SOBRE COMO HACERLE FRENTE: ¿Qué tienen en común 27.672 bocas de tormenta y 570.018 estudiantes menores de 18 años que asisten a clases en la ciudad de Buenos Aires?
Ambos datos son partes de un enfoque integral en el que infraestructura y educación son centrales en la prevención, mitigación y gestión de las inundaciones.
Estas herramientas permiten gestionar el riesgo hídrico de manera adecuada, en una región que presenta procesos de urbanización rápida, crisis climática, desafíos de gobernanza y crecimiento de actividades económicas.
Según datos del Banco Mundial, América Latina y el Caribe es la segunda región con mayor cantidad de inundaciones entre 1960 y 2017,  detrás del sudeste asiático. Este tipo de desastres naturales representan pérdidas por más de 2000 millones de dólares por año.
Pero más allá de que generan grandes costos económicos y ponen en riesgo vidas, son un obstáculo para el funcionamiento diario de las ciudades, interrumpiendo servicios básicos como el transporte, el suministro eléctrico y el normal funcionamiento de escuelas y hospitales, además de generar problemas de salud pública.
¿Cómo construir urbes más resilientes antes las inundaciones? La Ciudad de Buenos Aires está liderando la respuesta a este desafío, combinando grandes obras de infraestructura, sistemas de monitoreo y predicción del clima, participación ciudadana, sensibilización y propuestas educativas para hacer frente a las inundaciones y sus efectos en los vecinos. En esto, los niños y jóvenes cumplen un papel protagónico.
Gestionar para el futuro.- La educación es un factor esencial para cualquier ciudad en su preparación ante los desafíos del futuro, en particular ante la crisis climática que se espera incremente la frecuencia de las inundaciones.
Por este motivo, técnicos especialistas en las 11 cuencas hídricas de la ciudad de Buenos Aires, autoridades gubernamentales y maestros han trabajado en conjunto para diseñar espacios y contenidos educativos que alienten a los más jóvenes a adoptar hábitos más amigables con el medio ambiente.
De esta iniciativa surgió, por ejemplo, el primer grupo de docentes capacitados en resiliencia e inundaciones. También se logró el desarrollo de contenidos didácticos de uso gratuito, pensados para que estudiantes y sus maestros pueden interactuar y aprender desde sus computadoras y teléfonos. En la actualidad, más de 100 escuelas porteñas están usando las herramientas y se espera que otros centros educativos, incluso más allá de la Ciudad de Buenos Aires, puedan sumarse en los próximos meses.
La comunicación y la capacitación son tan importantes como construir las obras. Desde el Banco Mundial, acompañamos el desarrollo de una respuesta integral ante las inundaciones y compartimos las enseñanzas con otras ciudades del mundo”, afirma Catalina Ramírez, especialista sénior en Agua y Saneamiento del Banco Mundial.
Centro vivencial.- El diálogo entre vecinos, expertos y autoridades permite generar alertas, mejorar proyectos y potenciar el futuro de la ciudad.
En este sentido, se ha establecido un Centro Vivencial del Plan Hidráulico, el cual es un espacio destinado a acercar a los vecinos información y capacitación para generar conciencia sobre los impactos y las problemáticas relacionadas con las inundaciones. En poco más de tres meses, más de 1400 chicos y jóvenes de entre 6 y 18 años han pasado por este espacio para conocer más sobre la ciudad y su entorno natural, los impactos del desarrollo urbano, y el rol que cada uno puede tener en la prevención y adaptación ante fenómenos climáticos.
El Centro Vivencial también brinda una oportunidad para que todos sus visitantes participen y dejen sus ideas para el futuro de la ciudad. “Mejorar el frente costero”, “estar más en contacto con el agua” y “tener más espacios verdes” son algunos de los comentarios que chicos y grandes fueron dejando en las paredes del centro.
“La implementación de los talleres participativos, con distintas metodologías cocreativas según las edades, nos está permitiendo contrastar que hay un fuerte deseo de la ciudadanía en volver a disfrutar de sus recursos hídricos y de los ecosistemas naturales vinculados a ellos”, menciona Mariano Jordan Kristoff, experto social del Plan Hidráulico de la Ciudad de Buenos Aires.
La puesta en marcha de estas iniciativas marca un modelo para otras ciudades de América Latina y el Caribe, lo que permite fomentar el intercambio de experiencias y así lograr una mejor gestión del riesgo hídrico y una protección integral de la población. (Fuente: Banco Mundial)


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